VOZ ALTERNA

A tres años del asesinato de Rubén en el multihomicidio de la Narvarte, no hay justicia; es una herida abierta

Crónica de Leticia Cruz
Fotografía de Alberto Roa

Rubén está en cuclillas, con sus lentes oscuros, enfocando su cámara lista para disparar. Alrededor de Rubén, de su fotografía, flores blancas y veladoras.

El fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril fue asesinado el 31 de julio de 2015 en la ciudad de México en donde buscaba refugio tras sentir amenazada su vida en Xalapa, Veracruz, donde vivía y trabajaba. Son ya tres años sin Rubén. Su muerte sigue impune.

En la capital del estado se dan cita familia, amigos, compañeros. Le recuerdan. La herida sigue abierta. La exigencia es la misma: justicia.

“Nos mataron a Rubén. Exigimos justicia. No se mata la verdad matando periodistas”.

La Lerdo, un altar otra vez

Rubén está en cuclillas, con sus lentes oscuros, enfocando su cámara en la Plaza Lerdo. “Rubén está aquí”. Alrededor de ésa, su fotografía, también las consignas y retratos de otros periodistas asesinados, así como las imágenes de Nadia Vera, Mile Virginia Martí, Yesenia Quiróz, Olivia Alejandra Negrete, las cuatro mujeres a quienes se arrancó la vida también en la colonia Narvarte aquel 31 de julio de 2015.

La Plaza Lerdo, la misma en la que tantas veces Rubén tomó fotografías para dar testimonio informativo de protestas, la misma en la que tantas veces han exigido justicia campesinos, maestros, madres; la misma en la que se ha llorado y pedido justicia para los muertos, es un altar una vez más.

Son tres años sin Rubén, recuerdan en Xalapa sus compañeros reporteros. Rubén era un gran compañero, siempre solidario, siempre dispuesto a compartir conocimiento, consejos; siempre amable y con una sonrisa, esa que se aprecia hoy en sus fotografías; siempre honesto e idealista, de esos idealistas que quieren que las cosas mejoren para bien de todos, que creen en el periodismo honesto y para bien social. Pero a Rubén le arrebataron la vida, recuerdan sus amigos.

Sus hermanas Patricia y Alma recuerdan a su hermano. Comparten memorias en la Plaza Lerdo, llamada Plaza Regina , en memoria de su compañera periodista asesinada en abril de 2012 –en Xalapa-, Regina Martínez.

Herida abierta

Han pasado tres años de aquel 31 de julio, “es una herida abierta”, expresa Patricia, quien tiene los mismos gestos de Rubén; quien recuerda a su hermano con sus gafas, con siempre buenos modos, con carácter pero siempre dispuesto a aconsejar a los demás, a escuchar; “eras el mejor hermano del mundo, un gran ser humano, dabas lo que podías, tus oídos escuchaban sin juzgar a nadie”, comparte Alma.

La herida se abre más de lo que ha dolido estos tres años desde que la noticia del asesinato de Rubén se esparció. Dolió mucho, nadie podía creerlo. La noticia. ¿Cómo escribía la prensa la dolida noticia del asesinato de un compañero, de un amigo?, ¿cómo se escribía que mataron a otro compañero, que lo mataron en un lugar en el que parecía seguro?, ¿cómo describe el dolor y la impotencia una familia?, ¿cómo se escribe la exigencia de justicia?. “Nos mataron a Rubén”.

Herida abierta. El dolor de su asesinato pesa más con la impunidad. Y es que, detalla Patricia, ni siquiera se han cumplido los puntos recomendados por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

La investigación

“La recomendación 04/2017 de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, a pesar de haber sido aceptada por las autoridades, se ha convertido sólo en un instrumento de buenas voluntades pero de nulas acciones completas, pues a un año de su expedición no se ha logrado cumplir ninguno de los puntos recomendatorios aceptados por las autoridades, uno de ellos se refiere a un plan de investigación por parte de la Procuraduría de la Ciudad de México… Hemos sido las víctimas y sus representantes quienes aportamos pruebas para robustecer las líneas de investigación relativas a la persecución política de Nadia Vera y Rubén Espinosa en Xalapa, Veracruz. A pesar de las evidencias en torno a las razones que ocasionaron su desplazamiento a la Ciudad de México, la Procuraduría insiste en que tales pruebas son irrelevantes. Existen razones para suponer que la lógica de la Procuraduría es apostarle al cansancio y al olvido”.

Además, Patricia Espinosa Becerril refirió que después de dos años y medio de exigir a la Secretaría de Seguridad Pública que se entregaran los videos sobre lo ocurrido en la calle Luz Saviñón de la colonia Narvarte, el día de los hechos; se logró observar en las imágenes “varias contradicciones de los testimonios de testigos y agentes policiales que en su momento la Procuraduría utilizó para acusar a las personas detenidas y eventualmente para obtener una sentencia en contra de una de esas personas”.

Y agregó: “hoy sabemos que el gobierno de Veracruz en la época de Javier Duarte operaba grupos parapoliciales al margen de la ley, que secuestraban, torturaban y desaparecían personas, con total impunidad. Sabemos que el ex Secretario de Seguridad Pública de Veracruz, Arturo Bermúdez Zurita operaba varias empresas de Seguridad en la Ciudad de México y que esas empresas incluso tienen permiso para portación y uso de armas de fuego. Sabemos que esa red de grupos parapoliciales de Veracruz de Bermúdez Zurita operaba igual contra adversarios de grupos criminales que contra opositores políticos. Sin embargo, todo eso para la Procuraduría de la Ciudad de México es irrelevante. A tres años del crimen seguimos sin saber ni como sociedad ni como familiares, la verdad de lo ocurrido aquella tarde en el condominio 1909 de Luz Saviñón”.

En busca de justicia

A ello, Alma, la otra hermana de Rubén, expresa: “seguimos en espera de justicia y de saber la identidad verdadera de todos los implicados…las autoridades se niegan a considerar la actividad periodística de Rubén y el activismo de Nadia aunque existen videos donde ellos mismos responsabilizan al gobierno de Javier Duarte por los hostigamientos por los cuales tuvieron que salir de Xalapa, Veracruz… Las familias también hemos sido maltratadas y hasta amenazadas, pidiéndonos que no se nombre el trabajo de Rubén… Esto fue un crimen de Estado”.

Norma Trujillo, periodista integrante del Colectivo Voz Alterna, hace una remembranza del trabajo periodístico de Rubén Espinosa Becerril, quien ejercía en Xalapa desde el año 2009. Su inquietud por el periodismo honesto lo llevó a dar voz, mediante el lente de su cámara, a la lucha de diversos sectores sociales, entre ellos el magisterial y el de la propia prensa agobiada por los crímenes contra comunicadores, ante los que Rubén exigió justicia y no más asesinatos de periodistas.

Rubén se volvió activo dentro del movimiento que luchaba y exigía justicia para los compañeros asesinados, enfatiza Norma Trujillo.

“Uno de los detalles, por ejemplo, es cuando nos enfrentamos en una manifestación con el Secretario de Seguridad Pública, que ese es un punto que no ha sido tocado dentro de las investigaciones”, refiere.

“Seguiremos exigiendo justicia”, sentencian los periodistas en la Plaza Pública de Xalapa.

Rubén vive

En la Plaza Lerdo, el ambiente es luctuoso pero también hay unidad, esa unidad que quería Rubén entre el gremio periodístico.

En medio del acto memorial fue entregado, por segundo año consecutivo, el Premio de Fotografía “Rubén Espinosa”, por lo que este 2018 el Colectivo Voz Alterna, del que Rubén fue fundador, entregó al fotoperiodista Alberto Roa el reconocimiento.

Alberto Roa dedicó el premio a los periodistas caídos, y recordó que Rubén siempre fue un periodista preocupado por dejar buena semilla en las nuevas generaciones.

“Rubén vive”, consignan sus familiares, amigos y compañeros. La mejor manera de honrar su memoria es ejercer un periodismo honesto, como él lo quería.

Y es que Rubén decía, recuerdan, que la verdad fortalece, por ello siempre pugnó por dar voz a todos los sectores sociales, por ejercer un periodismo honesto.

“No se mata la verdad, matando periodistas”, “La verdad nos hace libres; la verdad nos hace fuertes”, “Justicia para Rubén”, “No más impunidad”, “No más periodistas asesinados”, las consignas en la Plaza Lerdo; y flores blancas para Rubén.