VOZ ALTERNA

Brenda sobrevive a levantón de policías al servicio de Bermúdez

Texto: Arantxa Arcos

La justicia para personas violentados en sus derechos humanos existe solo a quienes tienen dinero o saben manipular al sistema judicial, así lo compara Brenda, una sobreviviente a un levantó en la ciudad de Xalapa.

A horas de darse a conocer que el ex secretario de Seguridad Pública en Veracruz  (SSP) le fue revocado su vinculación a proceso por el delito de desaparición forzada de personas, la joven mostró molestia por ella y todos los que no sobrevivieron a ser privados de la libertad por elementos de la SSP.

Su testimonio pide ser relatado en anonimato pues cada que se topa a un policía estatal en las calles de Veracruz, sigue sintiendo el mismo miedo que experimentó hace cinco años cuando la tuvieron secuestrada por ocho horas en un terreno baldío.

La ansiedad se transformó en coraje de evitar que vuelva a repetirse su historia. El miedo persiste a ser encontrada por esos hombres uniformados que le “hicieron el paro” al presuntamente ser perseguida por “los malosos”.

Brenda realizaba papeleos en la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) para ingresar a dar clases. Toda su documentación personal, desde acta de nacimiento, comprobante de domicilio, número de Seguridad Social, hasta cédula profesional, fotografías tamaño infantil y diplomados, cargó en su vehículo particular, acompañado de su novio, Alfredo.

Desde las siete de la mañana estaba entusiasmada de terminar el trámite y regresar al puerto de Veracruz lo antes posible para disfrutar la tarde con su familia. Dieron las doce del día, era diciembre del 2013, y la joven pareja manejaba sobre la avenida Lázaro Cárdenas.

En ese año, la policía estatal estaba a cargo del secretario, Arturo Bermúdez Zurita quien ordenó instalar retenes en diversos puntos de la entidad. A Brenda y Alfredo les tocó pasar por el ubicado en la carretera Xalapa-Veracruz.

“Nos pararon y enseguida nos separaron, a mí me quitaron el celular, a él lo llevaron a un lado, lo golpeaban entre cuatro o cinco policías, yo les gritaba para que lo dejaran y nos explicaran que pasaba. Estábamos en un terreno baldío, me pusieron de rodillas, yo estaba llorando, el policía que me tenía dio un disparo al aire y luego me apuntó en la nuca”.

Todo mundo dice que ves tu vida pasar en tus ojos pero lo único en lo que podía pensar era que mi mamá encontrara lo que quedara de mi porque yo ya me hacía muerta

Brenda, sobreviviente a levantón por elementos de Seguridad Pública

La chica lo recuerda y su garganta dificulta pasar saliva. Derramar lágrimas cesó cuando comenzó a contarles a sus amigos, se convirtió en la terapia y forma de entender quienes la ayudarían a superarlo o se burlarían diciendo que ella se lo busco por ser joven y mujer.

Cuando recién le pasó, Brenda prefirió resguardarse en casa por dos semanas. Los policías estatales que debían protegerla le robaron toda documentación personal y la tranquilidad que no ha podido recuperar.

“Me dijeron que me quitara la blusa, pensé que me iban a violar pero solo revisaron mis tatuajes”.

Las horas pasaron y de pronto los dejaron en una loma, ella recuerda ver mucha vegetación y estar repleta de fango. Al ver que ella y su novio sobrevivieron se abrazaron y comenzaron a llorar.

Foto: Voz Alterna (Ilustrativa)

Cuando se sintieron un poco más tranquilos, iniciaron una caminata de casi 20 minutos donde encontraron su vehículo con las puertas abiertas; sin documentación de la unidad, sin las llaves, sin identificaciones oficiales, también le robaron la cédula profesional, certificados de estudios, diplomados, RFC, licencia de manejo, tarjeta de circulación, las llaves de su casa, su cartera, ropa, comida enlatada que tenía en su cajuela, refacciones del vehículo, y tapetes del carro.

“Ellos sabían dónde vivía, el nombre de mis papás, dónde trabajaba, todo lo sabían y no hablaba por miedo. Todavía veo un policía y me pongo mal, no tanto como antes pero ya lo puedo controlar. Jamás volveré a ser la misma y no quiero que nadie pase por lo que yo pasé, es algo horrible”.

Retenes para desaparecer

Al encontrar su vehículo particular decidieron abandonarlo e iniciar otro camino en busca de ayuda. Se toparon una gasolinera donde los empleados y la gente que se encontraba en el lugar los observaron como algo “común”.

“Se nos quedaban viendo los de la gasolinera pero no hacían nada. Mi novio estaba lleno de sangre y yo de tierra. Fue horrible porque nadie nos ayudaba. Preguntamos dónde era y nos dijeron que era Dos Ríos”.

La siguiente opción fue marcar por cobrar al teléfono de su madre, a quien tuvo que contarle para que fuera por ellos.

Mi mamá estaba en Xalapa y el taxista le dijo que ya sabía que en ese sitio iban a dejar a las personas, que tenía suerte de no ser violada

El taxista no contó a la familia que vivía una escena de terror pero años después -cuando Brenda ya describe lo ocurrido y vive aún con miedo- el punto donde fueron abandonados fue cerca de la “Barranca La Aurora”, donde presuntamente policías de Veracruz arrojaban e inhumaban a sus víctimas.

El punto fue revelado en una investigación contra 16 policías rasos y tres ex mandos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), acusados de participar en detenciones arbitrarias en 2013.

Mencionada investigación corresponde a otra de las que señalan a funcionarios estatales activos en el sexenio de Javier Duarte de Ochoa.

“Empecé a creer que me lo busqué”

Brenda obtuvo el empleo que indirectamente le hubiera costado la vida. Actualmente vive con miedo “controlado” cuando se encuentra en la calle a policías estatales, posiblemente se tope a sus captores quienes podrían seguir operando en las calles de la entidad veracruzana.

Procedió ante el Ministerio Público donde los funcionarios solo le dijeron que no tenía pruebas, nombres o pistas para exhibir lo ocurrido. Señaló que al contarle la hora y su modus de operación darían con los responsables.

Les dije, doy el horario, supongo que ustedes tienen un control y no quisieron, que mejor no hiciera el problema más grande y que solamente levantara un acta de no hacerme responsable del uso de mi persona a partir de ese día. Es lo único que tengo cuando quise denunciar

El registro de su privación de libertad quedó con otros términos, careció de nombres y datos que el Ministerio Público le solicitó como si fuese una explicación conocida desde todas sus aristas.

El siguiente paso fue desahogarse con sus amigos, algunos le creyeron y apoyaron para seguir adelante con planes personales; no aislarse y vivir encarcelada en su propia casa. Otros la señalaron de experimentar la pesadilla que diferentes veracruzanos no sobrevivieron, como un acto que ella se buscó por ser joven y mujer.

Llegó a creerles a esos “amigos” pero con el paso de los años comprendió que ni ella, ni nadie merecían ser privado de su libertad por elementos que debían protegerla.

Arantxa Arcos

Periodista de Veracruz e integrante del Colectivo Voz Alterna.